15 agosto 2006

Son de negros en Cuba

Poema de Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, al que recordamos 70 años después de su muerte.

Cuando llegue la luna llena
iré a Santiago de Cuba,
iré a Santiago,
en un coche de agua negra.
Iré a Santiago.
Cantarán los techos de palmera.
Iré a Santiago.
Cuando la palma quiere ser cigüeña,
iré a Santiago.
Y cuando quiere ser medusa el plátano,
Iré a Santiago
con la rubia cabeza de Fonseca.
Iré a Santiago.
Y con la rosa de Romeo y Julieta
iré a Santiago.
Mar de papel y plata de monedas
Iré a Santiago.
¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas!
Iré a Santiago.
¡Oh cintura caliente y gota de madera!
Iré a Santiago.
¡Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco!
Iré a Santiago.
Siempre dije que yo iría a Santiago
en un coche de agua negra.
Iré a Santiago.
Brisa y alcohol en las ruedas,
iré a Santiago.
Mi coral en la tiniebla,
iré a Santiago.
El mar ahogado en la arena,
iré a Santiago,
calor blanco, fruta muerta,
iré a Santiago.
¡Oh bovino frescor de cañavera!
¡Oh Cuba! ¡Oh curva de suspiro y barro!
Iré a Santiago.

A veces sucede que determinadas lecturas,  se asocian a episodios vitales. Concretamente este poema, tiene para mí evocaciones de afecto y amistad hacia Dalia Quevedo, maestra y amiga,  a quien prometí el reencuentro en  Santiago de Cuba.

5 comentarios:

Felipe Zayas dijo...

Compay Segundo puso música a este poema. Rstá en el album "Lo mejor de la vida", de 1998. Si doy con la canción te la mando (creo que yo tenía el CD). Besos.

Anónimo dijo...

Desde Cuba he leìdo con placer este poema.

Zenia desde:

http://imaginados.blogia.com

Angus dijo...

Me encantaría, Felipe. Sería la ocasión para ponerme las pilas con el manejo de los reproductores de audio e incluirla en este post.
Besos para tí también.
Saludos, Zenia y encantada de visitar tu extraordinario blog imaginados

Alejandro valero dijo...

Desde que leí a Lorca en mi adolescencia, siempre pienso en lo mucho que perdimos con su muerte, igual que en aquella guerra de infausto nombre. Todo sea en su memoria, y en memoria de lo que no pudo ser.

Angus dijo...

De García Lorca, Alejandro, nos queda su obra y aún la capacidad para suscitar emociones como las tuyas.
Saludos